Mi familia está constituida por mi papá, mamá y mi hermanito recién llegado..
Les voy a contar a ustedes como fue que mi familia se agrandó, pero antes es necesario que les explique quien es mi papá. Como se habrán dado cuenta soy una niña pequeña, y en mi casa nunca me contaron la verdad definitiva de las cosas, pero como buena exploradora hurgando entre las contestaciones familiares encontré señales extrañas que me impulsaron a pensar lo que les voy a contar...
Papá es un hombre muy serio, nunca le falta el respeto a nadie. Aunque a mi me cansa ver siempre sus mismas acciones, es un ser rutinario, sus días son siempre iguales, se levanta, se baña, mientras pasa eso, mamá le plancha su ropita, almidonándola, para que quede como nueva, después toma el desayuno y lee el diario, justo ahí es donde me levanto yo.
Son pocas las palabras que cruzamos, te las puedo decir sin pensarlas siquiera:
-Buenos días princesa, ¿cómo amaneciste hoy? -No
me da tiempo para responderle, cuando ya otra vez retoma el diálogo pero ésta vez con mamá, - no me esperen a comer porque vuelvo tarde.
Era innecesaria su religiosa conversación , aunque en cierta manera, era el único contacto que nos unía a él. La casa sin su presencia perdía la fuerza, porque mi madre estaba sometida en la tareas domésticas y no tenía más vida que eso. Nunca lo pensé pero seguramente eso formaba parte del contrato tácito que uno firma al casarse con otra persona. ¿ qué cosa la habrá seducido de papá... su figura esbelta, su sonrisa, o lo que ella buscaba era un hombre que le brindara protección y a lo sumo un poco de cariño? Aunque seguramente la cuestión venía por ahí nunca lo voy a saber, porque esto es un tema personal y menos aun, para hablarlo con una nena de diez año. Tampoco pude comprender, por que tenían la costumbre de alejarme del mundo exterior, sería por protección o encubrimientos de alguna cuestión en particular.
Con papá se cuenta la vida de mamá, al casarse forman parte de la misma persona, pero lo que sí se y puedo hablar es de eso porque lo viví, hace poco tiempo. Un día tocaron a la puerta unos señores grandotes, que nunca había venido a casa, llevaban en brazos una criaturita de días, me di cuenta que era tan chiquito, porque tenía el pelo bien cortito y todavía le costaba abrir los ojos. En el momento no me resultó raro todo eso, y muchos menos, que mi padre no se haya opuesto a cuidarlo y darle su apellido, a pesar de que mi madre seguía dudando.
Me siento contenta de haber ayudado en un gran proyecto, como fue elegir el nombre a ese bebito, mi madre como buena cristiana le quería poner Salvador, Jesús o Mateo, ya que consideraba que ese nene se lo habían enviado por algo, lo tomaba como una señal del señor. En mi caso me gustaban los nombre más raros, porque imaginaba cuando iría al colegio y lo nombrarán, seguramente sería el único que lo llevase. Entonces opté por Teo ,Nicanor o Mijair. Como no nos podíamos poner de acuerdo, decidimos elegir cada una un nombre, así las dos estaríamos a gusto. Nada más democrático que todas aquellas acciones que se tomaban en casa. Lo llamamos Salvador Mijair, parecía extraño poderme imaginar esa personita con semejante nombre. ¡éste nenito va a ser importante!, me decía a mi misma, ¡va a marcar la historia argentina!. Va eso siempre lo creí, cuanto más largo es el nombre más alta es su reputación ¿ o no me digan que eso no es así?
Hace unos años que dejé escrito esto en mi diario intimo, aunque ya hallan pasado siete años, todavía no sabemos quien son los verdaderos padres de Salvador. En mi casa de ese tema no se habla, cuando mamá intenta saber algo, se producen grandes griteríos que terminan con objetos rotos. Ese aspecto hay que resaltar de papá, aunque halla sido un militar de primera clase, uno de los que estaba frente de la gran matanza que se producía en el país, en casa era la persona más amable que conocí en mi vida, a mamá nunca le levantó la mano, más bien se notaba el cariño y respeto que le tenía.
La última vez que lo vi, fue aquel día que se lo llevaron preso junto a los grandotes que trajeron a mi hermano. Ahora sí veo encarnada la soledad en mi madre, que trata de vencer ese daño que lleva encima, e intenta brindarnos un clima de bienestar y armonía a mi hermanito y a mi. El paso del tiempo, hizo que vayamos entendiendo todo aquellos que sucedía fuera de "nuestra realidad". Y pudimos asociar la aparición de Salvador con los hijos expropiados de las personas desaparecidas.
Creemos con mamá que no es el momento para contarle esto a mi hermanito. Aunque sea chico algo percibe, porque siempre se está comparando sus rasgos físicos y actitudes con nosotras ;y se siente un sapo de otro pozo. Los hermanos no se eligen como los nombre, sino que te tocan, puede ser que vengan en compañía de personas desconocidas o lo traiga al mundo tu mamá. La llegada de Salvador hizo que cambiaran nuestras vidas para siempre.
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